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Por Fragi LeMalizia
  1. Mandar a hacer el vestuario 

Al menos por mi parte, el proceso de imaginar el vestuario parte de una imagen general, por ejemplo “quiero estilo pin-up” o “quiero un traje de mariposa”. Luego se esboza la performance, y junto con eso lo que usaré, lo que me sacaré y cómo quedaré. Lo más posible es que decida utilizar algunas cosas que ya tengo en mi closet de burlesquera (medias ligas, calzones, etc.) pero aparecen otras que no tengo y no las venden en el mercado por tener un nivel de especificación súper claro. Entonces, entra en juego la costurera o diseñadora de confianza. Las más artistas realizarán un dibujo de lo que quieren lograr, y el resto deberá imprimir la imagen de lo más parecido y explicar que “quiero eso mismo pero con un cierre por delante porque me lo sacaré frente a muchas personas”. Si dije “de confianza”, es porque lo mejor es que la persona que haga tu vestuario tenga súper claro para qué quieres esa prenda. La mayoría de la gente busca lo opuesto en su ropa, o sea, quieren que aunque le den vueltas y la pongan de cabeza, no se le salga la prenda (de ahí el clásico botón sobre el cierre) y los burlesqueros queremos que salga, pero cuando nosotros queramos, además de verme estilizada, que el corset me deje bailar y que la tela no se vea de disfraz. ¿Cuánto me cobras por eso?

 

La mayor dificultad en mandar a hacer el vestuario es tenerlo bien pensado y ser muy claro con quien lo realizará. Pero si no tienes el dinero necesario para tanta maravilla, o simplemente eres tan perfeccionista que prefieres no depender de otros, existe la otra alternativa.

 

2.- Modificar cosas que ya tenemos o compramos en la ropa usada o nos regaló la amiga porque ella no las usará

 

Muchas veces es la opción perfecta, ya que es muy económica y si la diosa suerte nos sonríe no tendríamos nada que envidiarle ni a Dita Von Teese con un buen hallazgo en una feria libre. Claramente hallazgos así de espectaculares solo se dan uno en un millón, por lo que debo contar una triste realidad: es muy posible que tu performista preferido de burlesque, al menos en Chile, pase un buen rato de su tiempo libre pegando lentejuelas, cosiendo perlas, o simplemente cambiando un detalle porque no lo necesita tal como viene. Y lo peor, es que aunque encuentres en la ropa usada un traje que sea perfecto para el show, nunca será tanta la suerte como para el vestuario sea todo lo que soñamos, y además tenga un cierre o broches donde lo necesitamos. Lo que nos deja con que tenemos que ese vestido perfecto que me hace lucir tal como me imagine para mi performance, pero necesita de la ayuda de tres amigas para ponérmelo o sacármelo... ahí es cuando entra la segunda pregunta en juego:

 

 

Lo normal es que el sistema de desabrochar sea el que hay que alterar de cuajo, ya que la clave para deshacerme de mi vestuario con facilidad es que el broche sea el adecuado. Por cierto, si decides mandar a hacer el vestuario, debemos indicarle a la modista que le ponga atención justamente en esto, sobre todo si ella nunca ha bailado burlesque. Para eso, a continuación les dejo una lista de algunos de los broches más recomendables (claramente, ésta no es exhaustiva ya que depende de lo que a cada artista le acomode, y es posible que siempre se termine utilizando un sistema regalón):

 

  • Cierres: Ideal colgarles una tirita que te indique donde está si va en la espalda y que no tenga lengüeta de tela encima, eso sólo dificulta encontrar el cierre y se corre el riesgo de que los dientes se enganchen con la tela. La idea es que una vez abierto el cierre la prenda caiga por obra de gravedad o por un buen tirón del dueño de dicho atuendo.

  • Broches a presión: Más de algún performista ha creído que puede desenganchar broches del tipo macho y hembra o nudos, sólo para tener que utilizar todas sus dotes actorales para disimular la cara de "suéltate, maldito broche" cuando éste no sale en el tiempo esperado. En cambio, los broches a presión siempre se abren  si aplicamos la fuerza necesaria. Quienes no confíen y crean que se soltarán antes de tiempo por un movimiento enérgico deben saber que la solución es utilizar varios broches a presión, en mi experiencia personal 4 deberían bastar en la espalda de un sostén.

  • Broches macho y hembra: Sí, suena contradictorio tras lo que dije recién, pero ¿qué pasa si no quiero que la pieza se suelte hasta el momento en que sé que tendré la combinación de tiempo y habilidad? Al final, todo depende de lo que quiero lograr y es posible que requiera un broche que no salga fácilmente.

  • Velcro: Es por excelencia el sistema de despojarse de la ropa más popular gracias a las películas de strippers. Lo único, es que se debe cuidar que el lado poroso no se enganche con medias o con cualquier otra prenda, pero si la cantidad es pequeña o la prenda vuela lejos de inmediato no debiera ser problema (y sé que muchas de mis compañeras de elenco dirán que suena mucho, pero la música generalmente oculta el sonido).

  • Desgarrar tu ropa: Ok, no es el más común y personalmente nunca lo he usado, pero lo amo, y lo agrego porque por una parte, es el ejemplo que la creatividad es el límite, y por otro, si volvemos al neo-burlesque y al ejemplo de la armadura samurái... quitarse una pechera se asemeja más a desgarrar mi ropa que a quitarla suavemente.

 

 

Ya sea que mandes a hacer tu vestuario o que lo realices/modifiques tú misma, lo que hay que hacer con la vestimenta es “burlesquiarla”, este término se refiere al trabajo creativo de adaptar a nuestros diseños y nuestra ropa a una disciplina que tiene como característica el destape. Partimos diciendo que en indumentaria para burlesque incluye de todo, pero todas las prendas  tienen en común algo: deben salir para revelar lo que el artista desea mostrar, y de ahí la importancia de cuidar ambas aristas: por un lado que visualmente sea lo que necesito, y por otra que salga cuando yo quiera y como yo quiera, pues para eso vinieron: para ver a alguien desvestirse, pero no como cualquiera se desvestiría, sino con todo el estilo posible.

¿Qué piensa la gente común y silvestre cuando les dicen "vestuario de burlesque”? Recordando mis días previos a ser performista creo que se imaginan boas de plumas, corsés de lentejuelas, portaligas y zapatos de tacón. De hecho, tras googlear “vestuario burlesque” es eso exactamente lo que aparece.

 

Lo primero que haremos es desmentir un poco este concepto, ya que en el burlesque (y sobre todo en el neo-burlesque) el vestuario suele ser de los más variado y podemos encontrar desde armaduras samurái hasta simples toallas de ducha; pasando por  cualquier cosa que alguien se pueda imaginar (solo basta recordar performances como las de Evil Hate Monkey con sus infaltables orejas de mono y vestuarios que ganarían “el más divertido” de cualquier concurso de disfraces). Esto no quita que a los burlesqueros nos encanten las cosas que brillen, pero no nos limitamos para nada ese estereotipo.

Bajo este prisma el verdadero problema que debe resolver un performista de burlesque es cómo responder dos simples preguntas: “¿dónde consigo mi vestuario?” y “¿cómo me voy a sacar eso en escena?”

La primera pregunta existe por un motivo muy sencillo, en Chile, como en muchos lugares del mundo, no existen tiendas especializadas en burlesque, y los amigos sex-shop no apuntan a nuestro mercado tanto como nos gustaría, lo que nos deja básicamente con dos opciones:

¿Cómo me quito este hermoso vestuario?
VESTUARIO DE BURLESQUE O... ¿CÓMO DIANTRES ME DESABROCHO ESO?

Fotógrafo: Osvaldo Palma